
¿Apetece mecerse un ratito? ¿que tendrán las palmeras, la playa, la mar... y las hamacas? Buen verano, maestros.
El magistrado da credibilidad al informe de la Fiscalía Anticorrupción que constata que, más allá de la aceptación de los trajes regalados, hasta nueve altos cargos del PP valenciano, con Francisco Camps a la cabeza, pudieron incurrir en delitos electorales y contra la administración pública, fraude al fisco, falsedad documental, prevaricación, blanqueo, asociación ilícita y cohecho propio.y unas páginas más adelante leo que el propio Presidente Camps dice:
¿Ustedes creen que un gobierno que sólo en una obra invierte 350 millones de euros -en referencia al nuevo Hospital La Fe de Valencia- va a estar trapicheando con 80 contratos durante seis años o con una pretendida trama de pequeñas empresas que no sabemos muy bien cuál es su razón social ni exactamente ya a qué se dedica?


Pero a Daniel, el Mochuelo, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Él creía saber cuanto puede saber un hombre. Leía de corrido, escribía para entenderse y conocía y sabía aplicar las cuatro reglas. Bien mirado, pocas cosas más cabían en un cerebro normalmente desarrollado. No obstante, en la ciudad, los estudios de Bachillerato constaban, según decían, de siete años y, después los estudios superiores, en la Universidad, de otros tantos años, por lo menos. ¿Podría existir algo en el mundo cuyo conocimiento exigiera catorce años de esfuerzo, tres más de los que ahora contaba Daniel? Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quién, al cabo de catorce años de estudio no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa.