martes, 12 de enero de 2010

Circuitos


¿Qué tendrán los circuitos que a todos los/as chavales/as les encantan? ¿será la variedad de situaciones en las que se puedan encontrar? ¿o la emoción por superar cada obstáculo? ¿tal vez la satisfacción de acabar sin haberse equivocado? ¿o quizá el riesgo de algunas pruebas? La mejor respuesta seguramente sea: ¡que son divertidos!
Coges un par de bancos suecos del derecho y del revés para hacer equilibrios, media docena de aros de diferente tamaño y color colocados en paralelo a modo de rayuela, cuatro o cinco conos en línea para hacer zigzag, una docena de cuerdas estiradas en el suelo como un paso de cebra para saltarlas a la pata coja y por último ¡tachaaaaaán! una colchoneta de las gordas para hacer un supersalto y... hala, ya los tienes ansiosos en la fila esperando a que les llegue su turno para disfrutar.
Para ti maestro, sin embargo, no es que no sea divertido sino que digamos, tienes que estar pendiente de algunas cosas: que tengas tiempo para sacar (y recoger) los materiales y montarlo (lo ideal sería que ellos/as participaran en ese proceso) que no haya aglomeraciones durante el recorrido, que no haya riesgo de caídas por la dificultad o la velocidad conque abordan los materiales, que el tiempo en la fila no sea excesivo, que el circuito no acabe desmontado antes de hora, que tu tengas suficiente movilidad para ir donde haga falta (el silbato ayuda mucho en estas situaciones) , que hayas pensado algunas pequeñas modificaciones con las que ofrecer otro circuito para evitar la rutina, etc.
Lo dicho, que un buen planning de la actividad ayudará muchísimo a que se lo pasen estupendamente. Ah, un truco para reducir el tiempo de espera en la fila: proponed una actividad escrita, de cálculo, de dibujo, etc. al terminar la vuelta como condición para colocarse de nuevo en la fila, comprobado, funciona.