domingo, 16 de enero de 2011

El cronómetro

Oí en alguna parte que cuando un maestro se descubre mirando el reloj más de dos veces durante una clase es síntoma de que no está a gusto. Desde luego esto no sirve para los MEF. El reloj forma parte de nuestras herramientas de trabajo como el silbato o el chándal y es muy probable que durante una sesión recurras a él más en más de una docena de ocasiones.
Por nuestro horario tenemos que cambiar de grupo-clase cada 45, 50 ó 55 minutos. El encorsetado horario de nuestros/as alumnos/as hace que inmediatamente antes o después de nuestra sesión se encuentren ante el maestro de mate o plástica por lo que debemos reservar tiempo de nuestra sesión para los desplazamientos a/desde las aulas al patio, para el tiempo de aseo, para las tareas de control de la clase... Además de todo ello, la propia naturaleza de nuestras tareas hace necesaria la utilización frecuente del cronómetro, por ejemplo: 10 minutos para las tareas de calentamiento; un minuto por pareja para un juego de pillar; 5 minutos de carrera continua... Tampoco es cuestión de obsesionarse y como en casi todo en esta vida y como decía el griego, la virtud se encuentra en el justo medio. La foto que ilustra la entrada está dedicada a todos los cuarentones que en los ochenta nos dedicábamos a jugar a ver quién conseguía parar el cróno del Casio justo en el 00:00:oo.